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Laia Sanz: “ahora todos me respetan”

Texto: Luis Fernando Romo. Fotos: Luis F. Romo y DPPI / Honda

Con tan solo dos añitos, el padre de Laia Sanz ya le llevaba encima del depósito de gasolina de su moto. Lo que para cualquier cría era un simple juego, para ella iba a ser el primer escalón hasta alcanzar la gloria. Tras haber sido novena en el exigente Rally Dakar 2015, entre otros títulos, admite que aún debe vencer muchas barreras machistas en el mundo del motor.

La piloto catalana Laia Sanz cuenta con un palmarés impactante: ya ostenta 13 títulos mundiales de trial femenino, 10 títulos europeos de trial femenino, 5 victorias en Trofeo Femenino del Rally Dakar, 3 títulos mundiales de enduro femenino, 3 medallas de oro en Enduro X femenino en los X Games y un 9º puesto absoluto en el Rally Dakar 2015.

Con sólo siete años, sus padres la inscribieron en su primera carrera en su pueblo, Corbera de Llobregat (Barcelona). Y a partir de ese momento, lleva a rajatabla el lema de la familia ‘Quien tiene la voluntad tiene la fuerza’: “Papá me regaló una pulsera con esa frase y desde entonces me la pongo siempre que tengo una prueba”, asegura sonriente tras volver del Dakar, el rally más duro del mundo.

 

¿Te consideras una superdotada?

¡Qué va!. Lo que he logrado ha sido gracias a mucho esfuerzo, trabajo y sacrifico. Tengo facilidad para los deportes en general pero, sobre todo, para ir en moto.

 

A este paso serás la primera mujer en ganar el Dakar.

Soy consciente que en moto no lo lograré, porque las mujeres tenemos unas limitaciones físicas que los hombres no tienen. Quien sabe lo que puede ocurrir, pero donde sí tengo posibilidades es en coche. No es fácil que te den una oportunidad así, aún me queda cuerda para rato y espero que me la den.

 

A Gemma Mengual le llaman la ‘sirena de Barcelona’, a Carolina Herrera ‘la reina de Nueva York’ y a ti ‘el meteorito de Corbera’, ‘La dama de hierro’, ‘La reina del Dakar’ o ‘Lady Dakar’. A veces, estos sobrenombres van en detrimento de la mujer porque en algunos textos no se explica con nombres y apellidos quién ha sido la autora de la hazaña.

Tampoco hago mucho caso a estos motes, pero lo qué sí es cierto es que no se nos da la misma importancia que a los hombres. Un chico con el mismo palmarés que el mío tendría menos problemas, tendría que demostrar menos, recibiría el apoyo de más marcas y yo me lo tengo que currar bastante más que un hombre.

 

El ego donde lo dejas, ¿aparcado con la moto?

Más bien tengo orgullo. A veces incluso me dicen que debería tener más autoestima y creer más en mí, pero en cuanto me pongo el casco, es como si me transformara.

 

¿Cuál ha sido el accidente más grave que has tenido?

En una competición en Italia noté que me había hecho daño, pero no le di demasiada importancia. Pero en cuanto noté la sangre pensé en lo peor. Aún me quedaba una hora y media de carrera, me jugaba ganar el primer mundial de enduro, y puse todo mi empeño para conseguirlo. Acabé la primera y cuando me quité la bota, el dedo gordo estaba colgando, destrozado.

 

El mundo del motor aún se asocia, desafortunadamente, con los hombres. ¿Cómo te enfrentas al machismo?

A veces con desánimo porque siento que tengo que demostrar el doble que ellos, pero bueno, por desgracia es un tema al que ya me he acostumbrado. Me ha hecho ser más dura y fuerte. He pasado más malos momentos que los chicos y esto te curte. Ahora ya todos me respetan.

 

¿Has tenido que ir con la cabeza gacha en algún momento?

No. Y no me arrepiento de nada. Al principio me afectaban los comentarios machistas, pero ahora he aprendido a reírme y pienso que si tanto se habla de mí es por envidia y, si es así, es porque hago algo bien. He aprendido a canalizar la energía negativa en una buena motivación.

 

Lo que más valoras en el trato de tú a tú.

La honestidad, la sinceridad y el respeto. Y en este mundillo hay muchas envidias y gente que te hace buena cara para luego darte puñaladas. Intentan putearte y eso me da rabia.

 

¿Así que en tu trabajo ocurre un poco como en el ballet, cuando las envidiosas ponen clavos en las zapatillas de su contrincante?

No te rompen la moto, pero si pueden ponerte trabas en el camino, lo hacen. Al ser mujer estoy más en el punto de mira y a algunos les joroba. Intentan atacar.

 

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